Pinardi Boscosocial desarrolla un proyecto de acogida integral para jóvenes solicitantes de asilo o refugiados. Este proyecto, conocido en el ambiente salesiano como Garelli-Refugio, quiere abrir a cada joven que entra en los pisos de acogida las puertas a una nueva vida. Se trata de jóvenes que no cuentan con una red de apoyo en España y que se encuentran en situación de vulnerabilidad, a quienes se les ofrece un acompañamiento que busca su plena inclusión social y autonomía.
Garelli-Refugio: Un espacio de acogida integral
El proyecto garantiza a los jóvenes acceso a vivienda y manutención. Además, reciben apoyo legal básico en procedimientos de Protección Internacional y Extranjería.
Como parte de su proceso de emancipación, los chicos también asisten a clases de castellano y se trabaja con ellos en el desarrollo de competencias laborales. A todo esto, se suman diversas actividades deportivas y de ocio saludable que buscan que los chicos tengan una integración social plena y fortalezcan sus redes de apoyo.
Ofrecer esta acogida integral a los jóvenes refugiados que participan del proyecto es fundamental para su futuro desarrollo personal y laboral.
Un proyecto con corazón salesiano
Garelli-Refugio es, sin duda, un proyecto con un profundo corazón salesiano. El ambiente en los pisos de acogida es cercano y familiar, siempre desde el respeto mutuo.
El testimonio de Thomas, uno de los chicos que pasó por los pisos de acogida, refleja el impacto real de Garelli-Refugio de Pinardi Boscosocial, un espacio donde crecer, aprender y volver a soñar:
“Para mí, pasar por casa Garelli ha sido lo mejor que me ha pasado en mi vida en España. Me acuerdo que llegué sin saber nada de castellano y encontré una verdadera casa, con personas que siempre estaban disponibles para nosotros. Desde que llegué me insistieron en el idioma; al principio no lo entendí, ahora sé que ha sido clave para poder avanzar. Las clases con Kike me enseñaron el idioma, los talleres y las citas en empleo me enseñaron el mundo laboral en España, la convivencia y el trabajo en casa con mi educadora Celia me ayudaron a entender cómo vivir en este país y cuáles serían los pasos que iba a seguir.”
“Mi vida no fue fácil, pero cuando llegué a casa Garelli encontré un hogar donde sentí que si me caía siempre iba a haber alguien que me ayudaría a levantarme y seguir. Siento que esta experiencia me ha hecho una persona más comprometida, no solo conmigo mismo sino con el entorno en el que vivo. Ahora me siento vivo y lleno de sueños por cumplir.”
Un año de aprendizaje y diversión
Este año, los chicos han vivido momentos de mucha alegría en compañía del equipo educativo del proyecto. Destacan la excursión a la montaña en invierno y la visita a Parque de Atracciones de Madrid a inicios del verano.
También disfrutaron de uno de los partidos de la selección mayor femenina de fútbol y han podido compartir con varias jugadoras muy reconocidas en este ámbito. Este fue un espacio muy valioso para los chicos, en el que pudieron conocer y conversar con figuras de referencia, con las que se sienten identificados a través del deporte.
A los jóvenes de Garelli-Refugio les encanta jugar al fútbol y no pierden oportunidad de participar en distintos torneos a lo largo del año. Algunos de ellos se han integrado a la Selección Nacional de Refugiados, que ha sido convocada por la Real Federación Española de Fútbol.
Otros momentos muy significativos que se viven en los pisos de acogida a jóvenes refugiados son las fiestas, como la Navidad y la llegada de los Reyes Magos. También, varios jóvenes del proyecto celebran el Ramadán y el Eid al-Fitr o festividad de fin de ayuno. Son fiestas que se viven siempre desde el respeto a la diversidad cultural y las creencias de los otros, pues en los pisos conviven jóvenes de muy distintos países, idiomas y religiones.
Finalmente, y como parte de la propuesta educativa integral que Pinardi desarrolla en todos sus proyectos, los jóvenes de Garelli-Refugio han participado en múltiples talleres enfocados en el desarrollo de habilidades sociales y competencias transversales. Por ejemplo: las emociones en la vida, salud digital, educación sexual, habilidades comunicativas y proyecto de vida.
Sin lugar a dudas, este ha sido un gran año para los jóvenes y el equipo educativo de Garelli-Refugio, donde, pese a las dificultades del camino, cada joven del proyecto avanza hacia su plena inclusión, autonomía y realización.