Al inicio de cada domingo, cuando las calles aún descansan, Stanley, refugiado nigeriano de 23 años, prepara su mochila, se enfunda los guantes de portero y sale con ilusión hacia el campo de fútbol de Carabanchel. Para él y para casi una veintena de chicos y chicas que integran la selección española de personas refugiadas, este madrugón representa mucho más que un entrenamiento: es su espacio de libertad, pertenencia y apoyo mutuo.
En Pinardi acompañamos a la mayoría de los jóvenes que forman este equipo. Con el impulso de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) —que convoca a la selección— y en colaboración con ACNUR, nuestra juventud demuestra que el deporte es un puente capaz de transformar vidas y unir culturas.
Un torneo europeo para celebrar la inclusión y la pertenencia
La quinta edición de la Unity EURO Cup — el torneo internacional organizado por la UEFA y ACNUR que agrupa a las selecciones de personas refugiadas de los diversos países de Europa—tuvo lugar la semana pasada en Coverciano (Florencia), nuestros chicos y chicas compitieron junto a otras 21 selecciones europeas. El equipo vistió los colores de España como país de acogida, pero cuenta con integrantes nacidos en Mali, Gambia, Ucrania, Nigeria, Afganistán o Marruecos.
Noelia Hidalgo, coordinadora de Pinardi para el proyecto, destaca el impacto real que esta experiencia genera en la vida diaria de los participantes:
«Es su momento de la semana, en el que desconectan de la rutina, del trabajo y de las situaciones a las que se enfrentan en su día a día. A nivel de autoestima, sienten que son capaces de conseguir sus objetivos, de pertenecer a un grupo, y ven cómo esa pertenencia les cambia la vida. Les hace sentirse en familia».
Protagonistas que construyen su futuro dentro y fuera del campo
El valor de este proyecto trasciende marcadores y trofeos. De hecho, para quienes acudieron a la despedida en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, representar al país donde están rehaciendo su vida es un orgullo compartido.
Ebrahim Pishtaz, refugiado afgano de 31 años que entrena en el equipo desde sus inicios, expresa la emoción de vestir la camiseta nacional: «Ha sido un sueño hecho realidad».
Ahora que ha finalizado el torneo, nuestros jóvenes seguirán adelante con sus entrenamientos, pero esta vez con la ilusión de jugar en casa, porque ya se ha confirmado que España será la anfitriona de la Unity EURO Cup en 2027. Una gran oportunidad para dar a conocer este proyecto, sumar a más personas y renovar nuestra ilusión por seguir acompañando a la juventud y a la infancia en cada paso de su camino.