Colegio Ramón y Cajal y Pinardi: Por un mundo mejor

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Cuatro alumnas de la ESO del Colegio Ramón y Cajal han desarrollado un proyecto de sensibilización mediante el que han logrado recoger alimentos para ofrecer las meriendas diarias a los niños del programa de atención socioeducativa de PINARDI en los próximos meses.

Desde el pasado mes de noviembre las cuatro alumnas han trabajado en el diseño, planificación y ejecución de la actividad, que además las ha permitido aprender a poner en marcha una iniciativa de estas características; y adquirir ciertas competencias personales a partir de esta experiencia.

Hoy, Carla, Paula, Nadira, Clara y su orientadora Cristina, nos cuentan de primera mano qué ha sido para ellas aprender a través de la colaboración con la entidad social.

Proyecto sensibilizaciónTras cargar bolsas y cajas que nos da la impresión que van a servir para dar cobertura a las meriendas de al menos 100 niños durante lo que queda de curso, vemos la cara de satisfacción de las cuatro adolescentes promotoras del proyecto. Sin embargo, como nos cuentan ellas mismas, aunque el resultado haya sido muy satisfactorio, no ha sido un proceso sencillo “al principio nos estresamos bastante, porque no sabíamos qué asociación nos iba a ayudar en este proceso de aprendizaje”. Ahora con el proyecto finalizado afirman que mereció la pena.

Hoy, tras la entrega de alimentos a las plataformas sociales, Carla recuerda cómo surgió todo: “A principio de curso los profesores nos invitaron a crear un proyecto en el que trabajaríamos desde todas las asignaturas llamado “Por un mundo mejor” y bueno, nosotros elegimos como tema la infancia porque pensamos que era uno de los temas más interesantes. El proyecto consistía en buscar información y realizar una actividad solidaria”. En ese momento las chicas recuerdan que una de las partes fundamentales era el poder encontrar una asociación experta en procesos educativos y que además les pareciera que se ajustaba a lo que buscaban “Entonces contactamos con varias asociaciones y la que más nos gustó fue PINARDI porque trabajaba con niños de nuestra edad”.

Durante la puesta en marcha del proyecto, hubo que ajustar muchas cuestiones, para ello las alumnas tuvieron que consensuar con los educadores de la entidad social cuáles eran los objetivos y cómo iba a ser el proceso, además tuvieron que desarrollar labores de marketing y sensibilización, hablar en público para presentar la iniciativa a sus compañeros y escribir varios correos electrónicos, Paula nos recuerda que “escribimos una circular por email a todos los padres del colegio explicando qué era la pobreza infantil e informándoles de la recogida, además elaboramos carteles que pusimos por todo el colegio”, Cristina Menchén, la orientadora que ha acompañado todo el proceso con la asociación señala además que “también lo difundimos en el blog y las redes sociales del colegio”.

Para la acción solidaria, se estableció un periodo de “recogida de alimentos de dos semanas, y durante ese tiempo nosotras lo recogíamos, hacíamos recuento y lo empaquetábamos” enumera Paula.

Tras la recogida, Clara tiene muy claro que ha supuesto este proyecto para ella: “Cuando ya pusimos fecha, hablamos con PINARDI y comenzamos a poner todo en marcha no dejábamos de repetirnos: madre mía, lo que estamos consiguiendo. Sentíamos mucha emoción y mucha alegría porque hemos recolectado más alimentos de lo que pensábamos”. Mientras que Nadira destaca que “hay que ser optimistas, porque al final cuando te empeñas en algo y haces todo el proceso desde el inicio hasta el final, las cosas salen bien”, otra de las cuestiones que han destacado las alumnas sobre lo que han aprendido es “que hemos aprendido cómo funcionan estas campañas, que siempre las oyes pero no sabes cómo se hace y además hemos aprendido a relacionarnos con padres, adultos, niños, con asociaciones y a través de esas relaciones hemos aprendido que es posible cambiar las cosas”.Solidaridad

Cristina Menchén, ha sido la persona responsable de guiar a las alumnas en el desarrollo del proyecto y ella tiene muy claro el porqué de este tipo de acciones: “Para mí esto es lo que debe ser la educación. Para nosotros educativamente, lo más significativo es la parte del reto, y que ellas vean que es posible. Además acercarnos a la asociación ha permitido que las alumnas conozcan otra realidad social y que no sólo la observen, sino que se impliquen. Hay una cierta sensación de que los jóvenes no tienen oportunidades en las que involucrarse, y con este proyecto han llegado a la conclusión de que si hay voluntad hay oportunidad de hacer muchas cosas. El claustro se siente orgulloso, no por el resultado sino por el aprendizaje durante el proceso”.

Desde PINARDI se destaca la importancia de dar cabida a este tipo de colaboraciones “para nosotros esta colaboración es una forma de entender la educación. Nos parece fundamental dar protagonismo a los jóvenes. Con independencia del apoyo de alimentos que supone para nuestros destinatarios, lo más importante es colaborar de la mejor manera que sabemos en la construcción de personas: apoyando las experiencias de aprendizaje de manera vivencial y desde la actitud del servicio y vinculando los diversos segmentos de la sociedad de manera que nos permita a todos crecer en valores y solidaridad”.

El Colegio Ramón y Cajal desarrolla su actividad en Madrid desde hace más de 60 años y esta iniciativa se enmarca dentro de toda una apuesta innovadora de educar que Cristina define como “al final no es otra cosa más que estamos locos, que soñamos y que lo intentamos. Esa es la traducción de este reto, le hemos pedido a chicas de 14 años algo muy ambicioso: que se impliquen para colaborar activamente en la sociedad y ser miembros de pleno derecho. A mí personalmente me da envidia no haber contado con perspectivas educativas así”.