¿Nos sentamos?

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Me llamo Bea y soy educadora en Las Naves. Llegué a Alcalá hace casi tres años y la verdad que ha sido haciendo este pequeño testimonio el que me ha permitido parar un momento y reflexionar sobre mi paso por la Plataforma.

Considero que he tenido la suerte de poder trabajar en diferentes proyectos, pero sobre todo he sentido la confianza que las personas con las que trabajo han depositado en mí. Oportunidades  de desarrollar proyectos y contar con un equipo de compañeros y compañeras. Junto a ellos trabajo como educadora y responsable del proyecto Cauce, un proyecto socioeducativo con jóvenes por la tarde.

Al principio todo era desconocido para mí ya que nunca había trabajado en un entorno salesiano. Poco a poco fui conociendo los programas y proyectos y desde ahí, descubriendo la esencia y sello de la Plataforma: ser casa y familia.

Para mí, trabajar como educadora en Las Naves también es formar parte de una casa y una familia, una sensación que nunca habría asociado a un entorno laboral.

Dicen que la familia es como una silla, para que se sostenga deben estar presentes y en buen estado las cuatro patas. En el caso de Las Naves (o cualquiera de las otras Plataformas) estaríamos hablando de una silla con muchas patas, algo bastante complejo (teniendo en cuenta profesionales, programas, etc). Sin embargo, dentro de esa complejidad, nuestra silla se mantiene y son muchas otras las familias que vienen, por diferentes motivos, a sentarse para poder descansar, buscando un punto de apoyo, un lugar confortable para más adelante levantarse y poder caminar.

Compartir este reto con los profesionales, trabajar desde la vocación y el amor, me hace sentir en un lugar confortable, donde también hay momentos de dificultad y necesidad de sentarse como profesional. Formar parte de Naves, sin duda, me hace levantarme, caminar y crecer como profesional y como persona.

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Beatriz- Educadora de Las Naves