A lo largo del año 2025, el proyecto «Ocio, Deporte y Lengua para la Integración» de Pinardi Boscosocial ha sido un espacio de encuentro y crecimiento. Este programa nace para facilitar la integración de jóvenes migrantes no hispanohablantes.

Debido a su situación de vulnerabilidad, muchos de estos jóvenes necesitan algo más que una clase de lengua tradicional; necesitan un lugar donde sentirse seguros para practicar y equivocarse. De ahí que hayamos transformado Madrid en nuestra aula particular.

¿Cómo se aprende un idioma a través del ocio y el deporte?

Aprender una lengua nueva puede imponer respeto, pero todo cambia cuando se hace mientras se marca un gol o se cocina una receta. En este sentido, el proyecto ha demostrado que el vocabulario se fija mucho mejor cuando está vinculado a una emoción positiva.

Específicamente, estas son algunas de las actividades que han marcado el año:

  • Gymkhana lingüística: Recorrer la ciudad resolviendo retos que obligan a interactuar con el entorno.
  • Taller de cocina intercultural: Compartir sabores de sus países de origen mientras aprenden los nombres de los ingredientes en castellano.
  • Actividad deportiva: En el campo de juego no hay fronteras, el deporte ha sido el mejor lenguaje común.
  • Club de conversación: Espacios para debatir y reír.
  • Visita al cine: Un espacio para entender mejor nuestra cultura a través de la gran pantalla.
Jóvenes de los pisos de acogida participando de actividades de ocio, deporte y cultura.

¿Qué impacto tiene este proyecto en la vida de los jóvenes?

El resultado va mucho más allá de aprender gramática o vocabulario. Se trata de ganar confianza. Al final, cuando un joven es capaz de ir solo a una entrevista o de hacer un amigo en el barrio, es cuando sabemos que el proyecto ha cumplido su objetivo.

 

 

«Verles aprender el idioma y hacer sus primeros amigos siempre es estimulante, que puedan ir a una entrevista de trabajo y verles progresar es una gran satisfacción para el equipo» Celia – Educadora del proyecto. 

«Cuando llegué casi no sabía español. Aquí en Pinardi he aprendido muchísimas cosas. Tengo muchos amigos con los que me gusta jugar al fútbol, cocinamos y comemos juntos, vamos al cine o de paseo» – Bouba, 21 años. 

Bouba-Konare

Un balance positivo para seguir construyendo

Felicitamos a los educadores y a cada chico por su esfuerzo de integrarse. Al fin y al cabo, construir una sociedad más inclusiva empieza por darnos la oportunidad de entendernos.

Este proyecto se ha podido llevar a cabo gracias a subvención de la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, a través de la Dirección General de Juventud, en el marco de su apoyo a iniciativas de animación sociocultural y educación no formal para jóvenes en la Comunidad de Madrid.

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